La Iglesia y la Hipocresía

Cuando veo a conocidos salir de una iglesia los días domingo, muchos pensamientos acuden a mi mente. Algunos van a misa a pedir, agradecer y rezar. El pequeño inconveniente es que durante la semana se comportan como los demás; algunos poseen una carga de maldad insólita. Eso me hace preguntar ¿a que van a la iglesia?.
Si leemos los fundamentos básicos sobre los que se apoya cualquier religión, veremos que son buenos, positivos, caritativos. En general fueron dictados por Dios a través de algún profeta y luego de siglos llegaron a nosotros.
Hay gente que cree en su religión, pero no en sus preceptos. Supongo que van semanalmente a la iglesia para que Dios les perdone sus pecados, pero ¿no sería mejor no pecar?. Algunas personas creen que luego de vivir una vida de asesinos, simplemente con hablar con un sacerdote antes de la pena capital Dios los perdonará...
Existe una ley llamada de la causa y el efecto, de la que no se puede escapar. Significa que si cometimos cualquier falta grave contra otra persona, la vamos a tener que pagar en esta vida o en la próxima. Es que nuestro espíritu debe purificarse y la mejor forma de hacerlo es pasar al otro lado, es decir el victimario convertirse en víctima. Cuando se cierre el circulo por doloroso que parezca, habremos pagado nuestra deuda con el universo y podremos seguir adelante. En la próxima reencarnación no cometeremos la falta o delito original y habremos aprendido.
Mi mensaje final para los pecadores, asesinos, torturadores, violadores, ladrones, etc. es que no pierdan tiempo yendo a la iglesia; utilícenlo para meditar sobre sus acciones y ver como corregirlas.


Eduardo N.